Lo que nadie restó
En 2023, la organización promedio trabajaba con dos herramientas de inteligencia artificial. Hoy trabaja con siete. En ese mismo período subió el correo, subió la mensajería, subieron las reuniones y subió el trabajo de fin de semana. ¿Sabes qué bajó? Nada. Esa es la palabra precisa del informe State of the Workplace 2026 de ActivTrak, que midió 443 millones de horas de trabajo real en 1,111 empresas durante tres años: después de adoptar IA, ninguna categoría de trabajo disminuyó. Ni una.
Los números merecen verse de frente. El informe siguió a más de diez mil empleados durante los 180 días anteriores y posteriores a adoptar herramientas de IA: el tiempo en correo electrónico creció 104%, el de mensajería 145%, la gestión administrativa 94%. La colaboración —reuniones, chats, avisos— aumentó 34% y la multitarea 12%. La sesión promedio de concentración quedó reducida a 13 minutos con 7 segundos. Y el trabajo, sin espacio dentro de la semana, se derramó hacia el sábado, que ahora empieza a las 7:11 de la mañana, casi hora y media más temprano que hace tres años.
Este patrón tiene nombre: sesgo de adición. Cuando algo en el trabajo deja de funcionar, el primer instinto es añadir —una herramienta más, una reunión más, un canal más— y casi nunca examinar qué sobra. La investigación en ciencia cognitiva ha documentado que, frente a un problema, la mente propone soluciones que agregan y pasa por alto las que quitan, aun cuando quitar resulta mejor. Yo ese sesgo lo conozco de cerca: lo he vivido, lo he estudiado y acabo de dedicarle un libro entero. Su tesis cabe en una línea: no creces sumando; creces restando lo que no es tuyo. Las siete herramientas de IA de la organización promedio son la operación equivocada funcionando en tiempo real. Si la suma produjera lo que promete, con todo lo que estas empresas han añadido ya estarían en otro nivel; los datos dicen que están trabajando los sábados.
El propio informe premia la resta, aunque no use la palabra. Los empleados que dedican apenas entre 7 y 10% de su jornada a herramientas de IA son los más productivos de todos los grupos, por encima de quienes las usan mucho más. ¿Cuántos están en esa franja? El 3%. El máximo rendimiento aparece en una dosis pequeña y disciplinada; los extremos —el descuido y el exceso— rinden menos. Menos, bien escogido, produce más. Eso es sustracción aplicada, con datos de 443 millones de horas detrás.
Sustraer es diseño, no fuerza de voluntad. Nadie resta a punta de disciplina en el momento; se resta con decisiones tomadas por adelantado, y tres bastan para empezar. Una: por cada herramienta que entre a tu flujo de trabajo, saca una; si las siete de tu organización no sobreviven esa regla, ya sabes por dónde empezar. Dos: antes de adoptar algo nuevo, pregunta qué elimina; si la respuesta es “nada”, no es una herramienta, es una carga. Tres: resta interrupciones antes de sumar horas, porque recuperar sesiones de concentración de cuarenta minutos hará más por tu trabajo que cualquier aplicación adicional.
El sábado a las 7:11 de la mañana es la suma de todo lo que nadie restó. La tecnología cumplió su parte: aceleró el trabajo. La parte pendiente es humana y es anterior a cualquier algoritmo: decidir qué ya no merece espacio. Cada cosa que entra sin que algo salga te cobra alquiler, y te lo cobra en foco, en fines de semana, en pensamiento de corrido. Resta primero. Lo que quede, rendirá.
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Llevo décadas enseñando que el orden se construye quitando. Soy el Dr. José R. Ferrer López, catedrático con más de 30 años de experiencia en la educación y más de 15 como administrador. Educo a educadores y capacito a quienes capacitan a los profesionales del país. Soy autor bestseller en Amazon, y mis cursos —enseñanza, liderazgo, innovación, cursos en línea y uso efectivo de las tecnologías, incluida la inteligencia artificial, en los procesos educativos y administrativos— figuran entre los más exitosos y respetados de su campo. El libro que mencioné arriba es Sustracción: un teorema del crecimiento, mi título más reciente: ahí demuestro, proposición por proposición, por qué se crece restando y por qué restar cuesta tanto. Lo encuentras en Amazon: amzn.to/4vqlPdN.