Los educadores ya adoptaron la IA; ahora piden algo más difícil
Casi nueve de cada diez educadores ya usan inteligencia artificial en su trabajo. Lo dice el tercer informe de Microsoft sobre IA en educación, publicado a finales de junio. Pero el dato que de verdad me detuvo no fue ese. Fue el otro que venía al lado: lo que más piden esos mismos educadores es formación, que alguien les enseñe a usar bien la herramienta que ya tienen en la mano.
La adopción dejó de ser el problema. Durante un par de años la conversación giró alrededor de si la IA entraría a la escuela. Ya entró. Entró por la puerta de atrás, sin permiso y sin manual, y hoy vive en el escritorio del ochenta y ocho por ciento de los educadores. La pregunta de si usarla quedó contestada por los hechos. La que sigue abierta cuesta mucho más resolver: ¿alguien preparó al educador para esto?
Dos de cada tres educadores piden formación mensual o trimestral en inteligencia artificial. Ese número, en el mismo informe, aparece como la primera necesidad que mencionan, antes que cualquier herramienta nueva. Y dice algo poco común: la gente que ya tiene la tecnología en la mano está levantando la voz para pedir que le enseñen a usarla bien.
He observado en más de treinta años de oficio que saber usar una herramienta y saber enseñar con ella son dos cosas distintas. Cualquiera abre un chatbot y le pide que redacte una rúbrica. Eso es usar la herramienta. Saber cuándo esa rúbrica ayuda al estudiante a pensar y cuándo lo invita a saltarse el pensamiento, eso ya es enseñar con ella. Lo primero se aprende en cinco minutos. Lo segundo es el trabajo de fondo, y es justo lo que el informe revela que falta.
El costo de saltarse esa formación ya empezó a verse en los datos. Investigadores de Berkeley reportaron este año un aumento cercano al treinta por ciento en las calificaciones de “A” desde que llegaron los chatbots modernos, concentrado en cursos que dependen de ensayos y tareas para la casa sin supervisión. Las notas suben mientras las destrezas reales bajan, porque la máquina hace el esfuerzo que antes construía al estudiante. Eso ocurre cuando se reparte la tecnología sin enseñar a integrarla en la enseñanza.
La formación que hace falta no es un taller de botones. Enseñarle a un educador dónde dar clic es lo fácil y, francamente, lo menos útil. La formación que mueve la aguja le enseña a decidir: en qué momento de una secuencia didáctica la IA suma y en cuál estorba, cómo rediseñar una tarea para que la herramienta no la resuelva por el estudiante, cómo leer una respuesta del modelo con ojo crítico en lugar de tragarla entera. Eso es pedagogía aplicada a una herramienta nueva, no alfabetización digital de manual.
El problema tiene una salida realista, porque tiene un punto de apalancamiento. No vamos a capacitar uno por uno a todos los educadores de un país; no alcanza el tiempo ni la gente. Lo que sí podemos hacer es capacitar bien a los que capacitan: a los líderes de escuela, a los coordinadores, a los formadores que multiplican lo que aprenden. Un educador de educadores bien preparado llega a cientos de salones que tú nunca pisarías. Ese efecto multiplicador es la única manera realista de cerrar una brecha de este tamaño.
La tecnología cambió de nombre, pero la tarea de fondo sigue siendo la de siempre. Antes era la calculadora, después la computadora, después el internet, ahora la inteligencia artificial. Cada vez la herramienta llegó primero y la preparación del educador llegó tarde, jadeando detrás. El informe de Microsoft es valioso porque pone número a una intuición vieja: la herramienta sola nunca enseñó a nadie. Lo que enseña es un educador que sabe qué hacer con ella, y prepararlo sigue siendo nuestro oficio.
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Soy el Dr. José R. Ferrer López, catedrático con más de 30 años en la educación y más de 15 como administrador. Me dedico precisamente a esto: educar a educadores y capacitar a quienes capacitan a los profesionales del país. Por eso un informe sobre la falta de formación me suena tan cerca; es el hueco que llevo años trabajando. Mis cursos —enseñanza, liderazgo, innovación, cursos en línea y uso efectivo de las tecnologías, incluida la inteligencia artificial, en los procesos educativos y administrativos— están entre los más exitosos y respetados en su campo, con varios títulos bestseller en Amazon. Si te interesa formarte como multiplicador, justo esa idea de capacitar al que capacita es el centro de mi certificación Generative Artificial Intelligence Trainer (GAIT)™, que puedes ver junto al resto en drjoseferrer.com/cursos. La herramienta la tiene cualquiera; saber enseñar con ella se forma.